Esta claro que ser un “emprendedor” esta de moda actualmente.

Y esto pasa por varias causas.

No es que de pronto, a todo el mundo le haya entrado la fiebre emprendedora, sino que, las circunstancias son las que obligan a las personas a perder el miedo de hacer cosas nuevas y probar habilidades nuevas para ganarse la vida.

Las oportunidades que surgen son muchísimas pero, hoy quiero hacer una diferenciación entre los “emprendedores natos” y los “emprendedores circunstanciales”.

El mundo del emprendedurismo es difícil.

Si, se suele pintar de color de rosa, y así debe ser, si a todo el que quisiera arriesgarse le dijeran:

Vas a tener que trabajar el doble que ahora, vas a tener que soportar más presión que ahora, hasta tus amigos te verán de forma “rara” y tu familia probablemente no entienda ese espíritu que de pronto te ha brotado.

Esa es la parte que no se dice nunca, pero esta ahí.

Bueno, que me desvío.

Emprendedores y emprendedores.

Un emprendedor nato, es aquel que sin que nadie le obligue, nadie, ni sus circunstancias, decide que su camino es ser su propio jefe. Y si es posible ser el jefe de otros.

Un emprendedor circunstancial es aquel que no había pensado en dejar su trabajo o en crear su propia fuente de ingresos. Fueron las circunstancias las que le obligaron a dar el paso.

El primero, sin duda, tendrá más sencillo su camino porque cuenta con algo que el segundo no tiene…
¿Te imaginas lo que es?

No, no hablo de la tan trillada pasión

Me refiero a la ACCIÓN.

Ambos tendrán pasión, tarde o temprano. Ambos amarán su trabajo, antes o después.

Sin embargo el primero cuenta con la habilidad innata de la acción. No porque sea mejor, o porque sepa más o porque tenga más pasión que el circunstancial, sino porque al tener dentro el “gen” emprendedor, nada le impedirá ponerse en marcha.

No tendrá pretextos para arrancar hoy mismo. No se creará ninguna barrera que le haga posponer una acción para otro día.

La pasión más la acción le darán visión… y futuro.

Esto me lleva a recordar una definición de lo que es un emprendedor. O un empresario. También aplica a la gente que vende algo.

Cuando vas a la universidad o a las escuelas de negocio te dicen muchas cosas bonitas.

“Un emprendedor es el que ve una oportunidad donde otro ve un problema”

“Un emprendedor es aquel que no tiene miedo de tomar un riesgo calculado”

“Un emprendedor esta para ayudar a otros a lograr sus metas”

Todo definiciones bonitas y muy románticas.

La definición que a mi me gusta, es menos romántica, pero se ajusta mucho más a lo que yo creo es un emprendedor.

Vamos a ella:

“Un emprendedor es aquel que resuelve problemas a otras personas a cambio de dinero” 

Es así de cruda.

Estamos para ayudar a otros. Si, resolviendo un problema que tienen, aquí y ahora.

A cambio de dinero.

¡De algo tenemos que vivir!

Nuestra función principal es resolver problemas de otros. Y de esta forma resolver los nuestros. Al menos los económicos.

Bueno, pues ambos emprendedores, tanto el nato como el circunstancial tienen el mismo fin.

Vivir de su emprendimiento.

La diferencia principal es que el emprendedor nato suele ver primero el problema y entonces ataca con la solución.

El emprendedor circunstancial ve una solución y luego busca el problema.

Con esta definición ya queda claro que primero hay que buscar un problema de otra persona (OTRA no nuestro problema) y luego ya proponer nuestra solución y pedir el dinero a cambio de la misma.

¿Que te parece esta definición?

Yo soy emprendedora nata, y aun así, he caído en errores garrafales de novato. Pero eso te lo contaré en otro post.

Ahora te toca a ti.

Tienes que hacer tres cosas:

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Fin 🙂